XI Congreso Internacional de Lexicografía Hispánica
«Tres siglos del Diccionario de autoridades»
Universidad de Cádiz – 3, 4 y 5 de junio de 2026
Historia de la lexicografía – 4 de junio 2026 (Corpus Christi) 12:00
En el Diccionario de autoridades (1726-1739) se registran cuarenta y seis nombres de tipos, clases o modelos (géneros, espécies) de naves en cuyas entradas se emplea el clasificador o hiperónimo embarcación: albatoza, armadia, balandra, balsa, balsilla, barca, barcaza, barco, baxel, bergantin, bote, bucentoro, buzo, canoa, cañamiz, carabela, caramuzal, caravana, carcoa, carda, cardita, chata, chinchorro, escorchapin, faluca, galeaza, galera, lancha, leño, nave, paquebot, patache, pinaza, pingue, pino, piragua, polacre, saetia, sultana, tafurca, tartana, trirreme, urca, vaso, vela y xabeque. Además, se consignan tres acepciones de embarcación: (1) Navis. (2) Navium conscensio, nis. (3) Navigatio. Cursus maritimus. Se trata de una taxonomía muy variada, con arabismos, cultismos, exotismos, indigenismos, latinismos, orientalismos, sinécdoques y préstamos de las más diversas procedencias. Como el origen de la familia léxica de embarcación (barca), el conjunto muestra una indudable impronta ibérica, con una presencia importante de la lingua franca del Mediterráneo, además de un evidente contacto con la sincronía del propio diccionario, que se muestra especialmente en los casos de voces sin autoridad antigua.
El objetivo de la presente comunicación es mostrar esta riqueza del Diccionario académico mediante la clasificación etimológica de esas entradas, examinando de paso la competencia de embarcación con otros miembros de su familia léxica (barca, barco) y de la encabezada por nave, que han llegado al español contemporáneo como destacados hiperónimos en la taxonomía formada por las designaciones de buques, vasos o velas de los más diversos orígenes y procedencias. Se trata de cubrir así un campo semántico que aún está por completar en el Diccionario histórico de la lengua española, el principal proyecto que se lleva a cabo en la actualidad en el ámbito de la lexicografía histórica del español con la metodología combinada de la diccionarística electrónica y las humanidades digitales.
- Historia de embarcación
La historia del derivado embarcación aún está por escribir (DHLE, s. v. Ø). El término aparece en el CDH desde la Crónica de los Reyes Católicos (1491-1516: fol. 29v) de Alonso de Santa Cruz, cuando narra la expulsión de los judíos: «Los quales salieron de Castilla, unos para Portugal, porque se concertaron con el rey don Juan que le darían un ducado por cabeza porque los dexase estar en su reino seis meses, para en este tiempo procurar de hacer su enbarcación a do mexor les pareciese. Y túvose por cierto que salieron por Benavente para entrar por Bragança en Portugal veinte y tres mil; y los que salieron por Çamora para Miranda treinta mil…» [Juan de Mata Carriazo, Sevilla, Escuela de Estudios Hispano Americanos de Sevilla, 1951]. Posteriormente, se documenta en una de las Dos cartas escritas por Fr. Juan Caro, dominico, desde Cochín en la India, ofreciendo servir al Emperador enseñando la navegación, y el descubrimiento de muchas tierras por aquellas partes: «y los ayudé con lo mio en lo que pude, y les hube con mucho trabajo embarcacion para se iren al reino &c.» (Documentos pertenecientes a Hernando de Magallanes); el tercer ejemplo del corpus, también relacionado con el portugués de ultramar y la circumnavegación de 1522, se registra en la Carta de Antonio Brito al Rey de Portugal sobre algunos sucesos en la India y los del viaje de Magallanes (1523): «y no contento con esto se encaminó á una poblacion grande, donde peleando con los salvages le mataron á él, á un criado suyo y cinco castellanos: los demas viendo muerto al capitan se recogieron á las embarcaciones». Estos dos significados básicos (‘acto de embarcar, embarque’ y ‘barco, nave’) siguen desde entonces su historia en paralelo con otros derivados de barca, -o:
Embarcar [h. 1440, Díaz de Gámez; Nebr.], vid. Cuervo, Dicc. (Bol. C. y C. II, 357-8); embarcación [1493, Woodbr.], de aquí el fr. embarcation [1762]; embarcadero [1615], de donde el fr. embarcadère [1723]; embarco; embarque. Desembarcar [Nebr.], desembarcadero, desembarco, desembarcación, desembarque. (DECH, s. v. barca).
En cuanto a su presencia en los diccionarios, el NTLLE registra embarcación en 1604 PALET, 1607 OUDIN, 1609 VITTORI, 1620 FRANCIOSINI, 1670 MEZ DE BRAIDENBACH, 1679 HENRÍQUEZ, 1705 SOBRINO, 1706 STEVENS y 1721 BLUTEAU antes del tercer tomo de Autoridades (1732). En este, se consignan las acepciones mencionadas antes:
EMBARCACIÓN. s. f. Qualquier género de nave que tenga buque; si bien con esta voz no se expressan las mayores y de guerra, sino las mercantíles y de transporte de géneros, víveres, armas, &c. Latín. Navis. ACOST. Hist. Ind. lib. 1. cap. 21. Lo que se halla son balsas, o piráguas o canóas, que todas ellas son menores que chalupas: y de tales embarcaciones solas usaban los Indios. SOLIS, Hist. de Nuev. Esp. lib. 1. cap. 6. Eran las canóas unas embarcaciones que formaban de los troncos de los árboles.
EMBARCACIÓN. Signfica [sic] tambien el acto de embarcarse, y la salida que hace una flota o un navío desde el Puerto para hacer su viage. Latín. Navium conscensio, nis. COLOM. Guerr. de Fland. lib. 1. Al punto se distribuyeron las órdenes de la embarcación, por los Sargentos mayores de los Tercios. SOLIS, Hist. de Nuev. Esp. lib. 1. cap. 14. Llegado el día de la embarcación, se dixo con solemnidad una Missa del Espíritu Santo.
EMBARCACIÓN. Se toma algunas veces por navegación, esto es por el tiempo que dura el viage de una parte a otra. Latín. Navigatio. Cursus maritimus. OV. Hist. Chil. lib. 1. cap. 14. En el Mar del Sur, donde el viage de Chile a Lima es de quince días, y otros tantos de allí a Panamá, pocos más o menos, al contrário para volver de Panamá a Lima suele durar la embarcación dos meses, y de allí a Chile quarenta días.
Sobre la Historia de Chile escrita por el criollo Alonso de Ovalle (Santiago; 27 de julio de 1601—Lima; mayo de 1651), escribe Beatriz Gómez Pablos (2017: 70): «El estilo de la Histórica Relación del Reino de Chile es llano y ameno, con descripciones expresivas y detallistas —algunas pintorescas—, que reflejan su amor por la patria. Ovalle no sólo es cronista de América sino que además es un cronista americano, conocedor de la realidad que le rodea». El gran viajero desde luego era una autoridad en cuanto a lo que solía durar la navegación o embarcación desde Chile a Lima y de la capital del virreinato a Panamá. El viaje de vuelta duraba más del doble debido a las corrientes del Pacífico relacionadas con El Niño-Oscilación del Sur, entre otros fenómenos oceánicos y atmosféricos.
- El término embarcación en el texto de Autoridades
El término embarcación aparece 168 veces en el texto de las definiciones del DA, distribuidas en los seis tomos del siguiente modo:
| I (1726) [A-B] | 44 |
| II (1729) [C] | 24 |
| III (1732) [D-F] | 32 |
| IV (1734) [G-N] | 20 |
| V (1737) [O-R] | 25 |
| VI (1739) [S-Z] | 23 |
Se trata de unos cuantos verbos —abordar, acostarse, aferrar, aferrarse, afletar, alquitranar, amainar, birar, bogar, boyar, caminar, ciar, costear, decaer, derrotar, desaferrar, desancorar, desarbolar, desembarcar, desencallar, deslastrar, despalmar, devalar, echar, echarse, encallar, engolfar, escotar, fletar, fluctuar, garrar, gurrar, izar, marear, naufragar, navegar, proejar, remar, remolcar, roncear, sotaventar, varar, voltegear, zarpar y zozobrar— y derivados deverbales: abordo, ancorado, ancorage, apresamiento, atracado, bogada, bromado, ciaescurre, desencallado, embarcación, embarcadura, fletamiento, flete, naufragio, ronceria, roncero; sustantivos: agua, aguada, arbol, arraez, barra, barreno, bolina, caiman, capitán, cocle, escalamo, eslabon (en la autoridad: “ALFAR. part. 2. lib. 3. cap. 9. Al segundo día de su embarcación le faltaron de la cadena diez y ocho eslabones, que sin duda valian cincuenta escúdos”), fasquia, galibo, gallardete, hydrographia, marinero, matalotage, palamenta, palos, patrón, pesqueria (en la autoridad: “RECOP. DE IND. lib. 4. tit. 25. l. 26. Ordenamos, que ningun Español, Indio, ni Negro pesque con chinchorro, porque de usar de esta embarcación en la pesquería de perlas, resulta mucho daño”), proel, quilla, remo, rumbo, sorna, tabla y vela; frases y locuciones: alarga allá, brazos de la entena, burra de palo, cabos sueltos (s. v. Dar cabo), caxa de lastre, dar caza, correr a árbol seco, correr fortuna, cortar el agua, dar a la costa el navío o otra embarcación, domingo de ramos (en la autoridad: “SOLIS, Hist. de Nuev. Esp. lib. 1. cap. 20. Y por venir cerca el Domingo de Ramos, señaló este día para la embarcación”), Tener el viento favoráble, Irse a fondo (s. v. fondos), golpe de mar, hacer el bastardo, palo seco, Viento en popa (s. v. popa), punto de longitud, ropa a la mar, Mostrar el sebo (s. v. sebo) y A velas llenas, ò tendidas (s. v. vela); los adjetivos favorable; necessario, ria (en la autoridad: “M. AGRED. tom. 3. num. 461. Fue luego San Juan a buscar embarcación para Palestina, y prevenir lo que para ella era necessario”); velero, ra; zelosa y zorrero, ra; y, sobre todo, nombres de tipos, modelos, géneros, espécies o clases de naves:
albatoza, armadia, balandra, balsa, balsilla, barca, barcaza, barco, baxel, bergantin, bote, bucentoro, buzo, canoa, carabela, caramuzal, caravana, carcoa, carda, cardita, cañamiz, chata, chinchorro, escorchapin, faluca, galeaza, galera, lancha, leño, nave, paquebot, patache, pinaza, pingue, pino, piragua, polacre, saetia, sultana, tafurca, tartana, trirreme, urca, vaso, vela, xabeque.
Sobre la historia y etimología de amainar, véanse los trabajos de Germá Colón i Domènech (1994, 2007); sobre el resto de adjetivos, derivados deverbales, sustantivos, verbos, frases y locuciones no añadiremos más aquí, para centrarnos en los cuarentaiséis nombres de embarcaciones a partir de ahora.
- Clasificación semántica y etimológica de los 46 nombres de embarcaciones
| Lema | DECH | TDHLE |
| albatoza | «cast. ant. albatoza ‘especie de embarcación pequeña y cubierta’, registrado por Covarr.2, y ya empleado por H. del Pulgar a fines del S. XV (DHist.)» [s. v. patache] | albatoza, albatoça, albatosa. (Del ár. * var. de ‘nave de dos mástiles, patache’.) f. Patache. [Diccionario histórico de la lengua española (1960-1996)]
|
| armadia | «ALMADÍA, ‘balsa’ del ár. […] ‘barca de paso’, ‘almadía’, […]La forma armadía [1587; Aut.] es alteración secundaria, debida a influjo de armar y derivados» [s. v. almadía] | Diccionario histórico de la lengua española (1933-1936)
«almadía, armadía; almadia. (Del ár. al-ma`diya ‘la barca en que pasan hombres o animales’.)» [Diccionario histórico de la lengua española (1960-1996)] |
| balandra | «parece resultar de la amalgama de dos voces diferentes: el neerl. bijlander ‘embarcación de transporte, de fondo plano’, venido a través del fr. bélandre, balandre f., y otra palabra palandra, embarcación mediterránea de origen turco, para transporte de tropas, el nombre de la cual procede, al parecer, de este idioma» [s. v. balandra] | Diccionario histórico de la lengua española (1933-1936) |
| balsa | «BALSA II, ‘almadía’, voz prerromana, común al español y al portugués, quizá idéntica a la anterior» | Diccionario histórico de la lengua española (1933-1936) |
| balsilla | – | La palabra balsilla no está en el Diccionario. |
| barca | BARCA, del lat. tardío BARCA íd., quizá de origen hispánico. […] 1 Obsérvese la mayor vitalidad que demuestra en español barca al dar lugar a la creación del derivado barco, ajeno a los demás romances, salvo el portugués. Embarcación, embarcadero son también creaciones españolas, que de aquí pasaron a otros romances. | Diccionario histórico de la lengua española (1933-1936) |
| barcaza | – | Diccionario histórico de la lengua española (1933-1936) |
| barco | Barco [Alfonso X; y en su gallego: «fezeron balsas et maneyras de barcos et de naves» Ctgs. 61.18]3: en la Edad Media lo común es que designe una embarcación pequeña (así todavía Aut.); con la ac. moderna se dice entonces navío o nao, estado de cosas conservado hasta hoy en portugués4 | Diccionario histórico de la lengua española (1933-1936) |
| baxel | BAJEL ‘buque’, del cat. vaixell, íd., y éste del lat. VASCĔLLUM ‘vasito’, diminutivo de VAS.
1.ª doc.: Berceo (Mil. 672, Loor. 63). |
bajel,, bahssel, basel, bahassel, baxel, vaxel, baxiel, bagel, vaissel, vagel, vajel.. (Del ant. fr. vaissel ‘recipiente para líquidos’, ‘barco’.)
DCECH recoge la presencia de esta voz en Berceo Loor. p1236-a1246, 63, basándose posiblemente en Sánchez, T. A. Voces Berceo 1780 s/v bassel. En dicho pasaje no aparece la voz. Diccionario histórico de la lengua española (1960-1996) |
| bergantin | BERGANTÍN, del cat. bergantí, derivado del anterior; es posible que el vocablo se formara primero en Italia. | No sale la página en el TDHLE. |
| bote | BOTE II, ‘embarcación pequeña’, del ingl. med. bōt íd. (hoy boat), seguramente por conducto del fr. antic. bot y gasc. bot.
1.ª doc.: 1722 (Gili); Aut. |
Diccionario histórico de la lengua española (1933-1936) |
| bucentoro | – | Diccionario histórico de la lengua española (1933-1936) |
| buzo | El cast. ant. buzo ‘cierta embarcación’1 [Partidas; 1.ª mitad del S. XV] no tiene nada que ver con buzo ‘buceador’; para su origen, V. mi DECat, s. v. gussi. | buzo s. (1284-1640)
buzo, buço Etimología. Voz de origen incierto, relacionada con los vocablos catalán, francés e italiano bus, escandinavo antiguo büza, bajo alemán medieval bütze, neerlandés medieval büse, inglés antiguo y moderno bütse, bus (DELCat, s. v. gussi). Diccionario histórico de la lengua española (2013-: s. v buzo) |
| canoa | CANOA, del arauaco de las Lucayas.
1.ª doc.: 1492, Diario de Colón, 26 de octubre; Nebr. |
Diccionario histórico de la lengua española (1933-1936) |
| carabela | CARABELA, del port. caravela íd., diminutivo del lat. tardío CARABUS ‘embarcación de mimbres forrada de cuero’, y éste del gr. κάραβος ‘cangrejo de mar’, ‘embarcación’.
1.ª doc.: Partidas. |
Diccionario histórico de la lengua española (1933-1936) |
| caramuzal | CARAMUZAL, del turco karamusal íd.
1.ª doc.: caramuzalid, 1555, Viaje a Turquía; caramuzalí, 1612, Fr. M. de Guadalajara; caramuzal, 1613, Cervantes, El Amante Liberal, ed. Hz. Ureña, p. 127. Asín, Al-And. IX, 27: «quizá del ár. qârib musáƫƫaɅ barco aplanado». Lo cual sólo puede admitirse, si acaso, como etimología árabe de la palabra turca, de la cual procede el castellano de todos modos. |
Diccionario histórico de la lengua española (1933-1936) |
| caravana | CARAVANA, del persa kārawân ‘recua de caballerías’, ‘caravana’, probablemente por conducto del fr. caravane.
1.ª doc.: h. 1350, P. de Alf. XI. […] el vocablo entró en las lenguas occidentales durante las Cruzadas, por conducto del francés, quizá también por Génova, donde caravana se registra ya en 1217. El testimonio más antiguo corresponde a la ac. secundaria ‘comboy de navíos que navegan de conserva’ (vid. Jal, s. v.), ac. que parece haber sido trasmitida por el catalán, donde ya aparece en el S. XIII; aplicado a viajes terrestres lo emplea por primera vez Gonz. de Clavijo (1406-12) (variante caravaña, según Eguílaz). La ac. más común en la literatura clásica se refiere a las primeras campañas que hacían los caballeros jóvenes de Malta y de San Juan en persecución de las caravanas navales musulmanas, requisito necesario para profesar en estas órdenes; de ahí la frase común hacer caravanas o correr las caravanas ‘hacer prácticas de novicio para conseguir algo’ [S. XVII] |
Diccionario histórico de la lengua española (1933-1936): 707-708 |
| carcoa | – | Diccionario histórico de la lengua española (1933-1936): 716 |
| carda | – | Diccionario histórico de la lengua española (1933-1936): 718 |
| cardita | – | Diccionario histórico de la lengua española (1933-1936): 721 |
| cañamiz | – | Diccionario histórico de la lengua española (1933-1936): 644 |
| chata | Chata ‘bacín’, ‘chalana’ [1720, Gili], etc. (RFH VI, 19-20). [s. v. chato] | Inéditos Diccionario histórico de la lengua española (1933-1936) |
| chinchorro | Chinchorro ‘especie de red a modo de barredera que usan los pescadores para pescar’ [1588, en el dominicano C. de Llerena: RFE VIII, 1252; Aut. lo da como usado en España], ‘barquichuelo de pesca empleado en América’ [1519, Woodbr.; ambas acs., 1616, Oudin; 1680, Recopil. de Indias], ‘especie de esquife, el menor de los botes anejos a un navío’ (Acad. 1884, no 1843)3 [s. v. chinche] | Inéditos Diccionario histórico de la lengua española (1933-1936) |
| escorchapin | Escorchapín [1552, Calvete de Estrella; comp. corchapín, desde 1583; corpachín, 1555, Viaje de Turquía II, 87], ‘nave ligera’, del cat. escorxapí [1535, Ag.], compuesto del cat. vulg. escorxa, cat. escorça ‘corteza’, y pi ‘pino’: Calvete y el italiano Bosio atestiguan que se trata de un navío propio de Cataluña, vid. Vidos, Parole Marin., p. 362; Terlingen, 244, y mi reseña en Symposium, 1948. [s. v. corteza I] | La palabra escorchapin no está en el Diccionario. |
| faluca | – (v. falúa). | La palabra faluca no está en el Diccionario. |
| galeaza | Galeaza [2.° cuarto del S. XV, Crón. de Pero Niño, p. 65; también en P. Tafur, h. 1440; más ejs. Cuervo, Obr. Inéd., 397; galeaça, Nebr.: la ç sorda prueba que se tomó del cat. galiassa]. [s. v. galera] | La palabra galeaza no está en el Diccionario. |
| galera | GALERA, del antiguo galea, y éste del gr. biz. Ɣαλέα íd., propiamente ‘mustela, pez selacio’, gr. ƔαλŲ ‘comadreja’; la galera se comparó con una mustela por los movimientos rápidos y ágiles de este pez.
1.ª doc.: galeya, comienzo del S. XIII, Sta. M. Egipc., 268; galea, Berceo, Mi.l, 593, etc.; galera, 2.° cuarto del S. XV (Crón. de Pero Niño, p. 65); 1505, PAlc. (también galea)1. El cast. ant. galea aparece también en el Poema de Alfonso XI, 397; el Canc. de Baena (W. Schmid); en APal. 146b; Nebr.; y más ejs. en Cej., Voc. y glosarios de Castro; galera, 1433 (Woodbr.). En griego aparece con el significado náutico desde la 1.ª mitad del S. VIII. Indudablemente el vocablo se propagó desde el griego a los varios romances mediterráneos (FEW IV, 28); al castellano llegaría por conducto del catalán. |
Diccionario histórico del español de Costa Rica |
| lancha | LANCHA II, ‘bote grande al servicio de un buque, o para navegar en el interior de los puertos o entre puntos cercanos de la costa’, aparece primero en portugués y como nombre de una embarcación pequeña y rápida empleada en los mares de Oriente: viene del malayo lánƇār ‘rápido, ágil’, por conducto del port. lancha ‘embarcación pequeña para pescar o al servicio de un navío’.
1.ª doc.: 1587, en carta de un Almirante de la Invencible (Terlingen, p. 250; Cej. VII, p. 127). A pesar de que Skeat ya dió la verdadera etimología (Notes on English Etym., p. 158; Etym. Dict., s. v. launch), todos los romanistas siguen proponiendo etimologías romances imposibles, y los más se empeñan en buscar el origen en Italia. |
La palabra lancha no está en el Diccionario. |
| leño | Éste, lat. LէGNUM, ha dado el cast. leño ‘trozo de árbol cortado’ [APal. «caupillus es leño cavado, como barqueta o copanete» 67b, 1544; Nebr., etc.], ‘embarcación semejante a la galeota’ [1430, Woodbr.]. | La palabra leño no está en el Diccionario. |
| nave | NAVE, del lat. NAVIS ‘barco, nave’.
1.ª doc.: orígenes del idioma (Cid; ‘naveta litúrgica’, doc. de 986, Oelschl.). Es bastante usual en todas las épocas |
La palabra nave no está en el Diccionario. |
| paquebot | paquebot o paquebote [-ot y -ote los emplea Fco. Palau, La Vida de Fray Junípero Serra, Méjico 1787, p. 58 (y paquebotillo en p. 10), y están ya en un diario marítimo de 1775, según me comunica el prof. Sean Page], adaptación oral del ingl. packboat íd., compuesto de pack ‘paquete de cartas, etc.’ + boat ‘barco’ | La palabra paquebot no está en el Diccionario. |
| patache | PATACHE, ‘aviso, buque de guerra ligero’, forma afrancesada del cast. antic. pataxe, de origen incierto; probablemente tomado del ár. baƫâš ‘nave de dos mástiles’, que parece ser variante de baƫƫâš ‘rápido’, ‘activo, pronto’, ‘fuerte, valiente’.
1.ª doc.: pataje, 1526, Woodbr.; patax, 1566, en autor italiano, como forma española; pataxe (1 vez) y patage (4 veces), 1582, Jal, pp. 1142, 170, 680; patache, 1591, Percivale; patays y plur. pataysos (varias veces) en la carta impresa (Barcelona, 1565) sobre la expedición de Legazpi a las Filipinas. |
La palabra patache no está en el Diccionario. |
| pinaza | Pinaza [Berceo]; en este autor figura rimando con palabras en -z- sonora, pero en Apol., las Partidas y la 1.ª Crón. Gral. va con ç (Cuervo, Obr. Inéd., 395), lo cual es indicio de procedencia forastera; sin embargo no parece tomado del cat., donde no me es conocido el vocablo2 y la fecha tardía del mismo en it. [1588, en Zaccaria, 496], así como la vacilación pinazza: -accia en este idioma, parecen indicar que no es voz antigua en el Mediterráneo; tampoco puede venir del port., dada la forma pinaça [1326] y no *pinhaça; por el contrario, fué siempre muy vivo en cast. (1582, 5 1611, en Jal, 1175), también en ingl. [S. XV], fr. [1461], y la documentación alude repetidamente a Bayona y Vizcaya; quizá, a pesar de la fecha más tardía de la documentación encontrada en francés, sea palabra bordelesa o de la costa occidental del territorio lingüístico francés (comp. dos testimonios medievales relativos a Bayona en Levy; sin embargo no será propiamente gascona, pues entonces deberíamos tener *piasse y no pinasse, como se lee ahí y en Palay); comp. Diz. di Mar., s. v.; Vidos, ZFSL LVII, 4-6. [s. v. pino] | La palabra pinaza no está en el Diccionario. |
| pingue | PINGUE, probablemente tomado del fr. pinque, voz internacional de los mares septentrionales, de origen incierto, probablemente germánico.
1.ª doc.: Aut. Definido «embarcación de carga, cuyas medidas ensanchan más en la bodega, para que quepan más géneros». Una variante pinco figura en Aut., como equivalente de ‘flibote’. |
La palabra pingue no está en el Diccionario. |
| pino | PINO, del lat. PINUS íd.
1.ª doc.: como nombre propio en la 2.ª mitad del S. XII (Oelschl.); nombre común, J. Ruiz. De uso general y común a todos los romances (salvo el port., que emplea pinheiro, y sólo pinho como nombre de la madera de pino o de una nave1 |
Diccionario histórico del español de Canarias |
| piragua | PIRAGUA, de la lengua caribe.
1.ª doc.: 1535, Fz. de Oviedo. Donde declara «usan estas canoas tan grandes o mayores, como lo que he dicho, e llámanlas los caribes piraguas». |
Diccionario histórico del español de Costa Rica |
| polacre | POLACRA, término náutico mediterráneo de origen incierto; en castellano se tomó del cat. pollacra (también pollaca), quizá derivado del lat. PŬLLUS ‘animal joven’, con la terminación de CARRACA.
1.ª doc.: polacre, 1709, Tosca (Aut.); polacra, Acad. ya 1817. |
La palabra polacra no está en el Diccionario. |
| saetia | SAETÍA, ‘cierto tipo de embarcación latina’, probablemente se tomó del ár. šaȳƫîya íd., sufriendo en romance el influjo de saeta.
1.ª doc.: Partidas. Donde se dice que entre las naves «otras hay menores a que dicen galeotas, et taridas, et saetías et zabras…» (II, xxiv, ed. Acad. II, 264). |
La palabra saetia no está en el Diccionario. |
| sultana | Sultana [Aut.]. [s. v. sultán] | La palabra sultana no está en el Diccionario. |
| tafurca | Tafurea [2.° cuarto S. XV, Díaz de Gámez, Pero Tafur; «tafurea para passar cavallos: hippagium» Nebr.], del ár. taȳfūrîya ‘plato hondo’, seguramente tomado por conducto del cat. tafurea [-eya, 1415] ‘especie de nave’, desde donde el vocablo se propagó hasta el francés [1365], hasta el griego cipriota [1340], en la época de la dominación catalana en Grecia, y a otras lenguas europeas; V. el trabajo de H. y R. Kahane, Estudios M. P., 1950, I, 75-89. [s. v. ataifor] | La palabra tafurea no está en el Diccionario. |
| tartana | TARTANA, ‘embarcación menor, de vela latina’ (y de ahí ‘cierto carruaje de dos ruedas’), tomado del oc. tartano íd., oc. ant. tartana ‘cernícalo’, que es el sentido propio del vocablo, probablemente de origen onomatopéyico, por la voz de esta ave.
1.ª doc.: 1607. Oudin en su ed. de esta fecha: «tartano: nasselle a pescher, un bachot»; en la ed. 1616 admite las dos formas «tartana o tartano», y da ya la traducción francesa tartane, que es la más antigua documentación del vocablo en francés. |
La palabra tartana no está en el Diccionario. |
| trirreme | – | – |
| urca | URCA, del fr. hourque, de origen germánico, probablemente del neerl. med. hulke.
1.ª doc.: 2.° cuarto S. XV. Ya aparece repetidamente en el Victorial (ed. Carriazo, pp. 253, 256, 258, 271), escrito en esta época. |
La palabra urca no está en el Diccionario. |
| vaso | VASO, del lat. vg. VASUM, lat. VAS, -IS, ‘vasija’.
1.ª doc.: Berceo. Es frecuente ya en docs. de los SS. X y XI (Oelschl.), pero quedamos en duda acerca de si el escriba quería escribir latín o cast. |
La palabra vaso no está en el Diccionario. |
| vela | VELO, del lat. VୱLUM ‘velo’, ‘tela, cortina’, ‘vela de navío’.
1.ª doc.: orígenes: Glosas Emilianenses, 115 (escrito malamente vello); Berceo. De uso corriente en todas las épocas […] En latín VୱLUM, además de ‘velo’, ‘tela’, significaba ‘vela de embarcación’; en esta última ac. solía emplearse en plural, VୱLA, según es natural por el significado, y de ahí ha venido el cast. vela [Apol., 261a; J. Ruiz]. |
Diccionario histórico del español de Canarias |
| xabeque | Jabeque [Aut., xabeque, como embarcación muy usada en el Mediterráneo, especialmente por mallorquines e ibicencos], del mismo origen que el cat. xabec, port. enxabeque [S. XV], fr. chébeck, a saber del ár. vg. šabbâk [S. XIII], derivado de šábaka ‘red’: fué antiguamente una barca de pescar y posteriormente una embarcación costanera o un pequeño navío de guerra; vid. Dozy, Suppl. I, 723a (que rectifica el Gloss. del mismo autor), Jal (s. v. chabek y enxabeque); la Acad. desde 1899 cita jábega como nombre de una embarcación de pesca semejante al jabeque, pero más pequeña3. | La palabra xabeque no está en el Diccionario. |
Javeques en un documento del Arsenal de Cartagena (1783):
XABEQUE en el DRAE (1.ª ed.: 1780):
JABEQUE en la 5ª ed. del DRAE (1817):
Sobre el vocabulario de la navegación (náutica, ingeniería naval y áreas afines), puede consultarse Carriazo Ruiz (2018).
- Resultados y discusión
En cuanto al significado de las unidades léxicas definidas mediante el clasificador semántico embarcación, se deben distinguir primeros los seis sinónimos, o casos de hiperonimia-hiponimia simétricas, que son: barco, bajel, nave, pino, vaso y vela; estas tres últimas, además, ejemplos de sinécdoque. Todos son latinismos, a excepción del catalanismo (según DECH) o galicismo (según DHLE1960-1996) bajel.
Los restantes cuarenta sustantivos corresponden a hipónimos, ya que designan clases, géneros o tipos de barcos, embarcaciones o naves. El grupo etimológico más numeroso está formado por una docena de orientalismos: albatoza, armadia, balandra (en realidad un galicismo producto del cruce del neerlandes/francés y el turco palandra), caramuzal, caravana (‘navíos que navegan en conserva’, un colectivo más que un tipo de embarcación, de origen persa), faluca (falúa), lancha (del malayo a través del portugués), patache, saetia, sultana, tafurca (errata por tafurea) y xabeque; a los que se podrían sumar los helenismos chata y galera (14 orientalismos en total). El resto son los cinco galicismos bote (del inglés a través de fr. antiguo o gasc.), pinaza («quizá, a pesar de la fecha más tardía de la documentación encontrada en francés, sea palabra bordelesa o de la costa occidental del territorio lingüístico francés», según el DECH), pingue, tartana («del oc. tartano íd., oc. ant. tartana ‘cernícalo’», DECH: s. v. tartana) y urca (5); los tres catalanismos bergantin, escorchapin y galeaza (3); los indigenismos canoa y piragua (2); el anglicismo paquebot (1); el latinismo patrimonial leño («‘embarcación semejante a la galeota’»); el lusismo carabela (1); balsa, de origen prerromano (1); los derivados barca, barcaza y chinchorro, del mozarabismo chinche (3), y los dos nombres de embarcaciones con origen incierto: buzo (DHLE, 2013-: s. v.) y polacre (2). En total 33 voces con etimología conocida, probable o incierta.
Aparte quedan algunos presuntos fantasmas lexicográficos: balsilla, bucentoro, cañamiz, carcoa, carda, cardita y trirreme (siete), cuya condición de tales dilucidaremos en la discusión, antes de presentar las conclusiones sobre los nombres de embarcaciones en el Diccionario de autoridades, ya que «ocurre que en los diccionarios, incluso en los más comunes, se incluyen voces o acepciones sobre las que existen fundadas sospechas de que nunca han sido empleadas» (Álvarez de Miranda, 1984: 136). En resumen, tenemos seis sinónimos de ’embarcación’ más 33 voces con etimología conocida, probable o incierta y siete sospechosos fantasmas.
Dejemos de momento a un lado la cuestión etimológica. Lo esencial, ante cualquier entrada o cualquier acepción del diccionario común, es preguntarse desde cuándo está ahí, y, a ser posible, por qué está (Álvarez de Miranda, 2023: 15).
Antes de presentar las conclusiones sobre el tratamiento de los nombres de embarcaciones en el Diccionario de autoridades, repasaremos los siete presuntos fantasmas lexicográficos: balsilla, bucentoro, cañamiz, carcoa, carda, cardita y trirreme, cuya condición de tales se trata de aclarar mediante la consulta del CDH y del NTLLE, pues «el material acumulado ha permitido en ocasiones detectar la presencia de textos espurios tanto en los diccionarios académicos “de autoridades” (el de 1726-39 y los inconclusos de 1770 y 1933-36) como en otros repertorios no académicos» (Álvarez de Miranda, 1984: 136).
4.1. balsilla
Según el corpus académico, la historia de balsilla comprende el periodo 1548-1701, y se recoge en los diccionarios académicos (desde las dos ediciones de Autoridades, 1726 y 1770, hasta la undécima edición del DRAE, 1869) y no académicos de los siglos XVIII y XIX (incluidos Terreros, 1786; Núñez de Taboada, 1825; Salvá, 1846; Castro y Rossi, 1852; Domínguez, 1853, y Zerolo, 1895), de acuerdo con el NTLLE. El caso de balsilla resulta particular, pues el CDH muestra que su uso llega hasta 1701, aunque su permanencia en el DRAE hasta 1869 señala la decisión de la Academia de eliminar los diminutivos de sus diccionarios a partir de la duodécima edición (1884) como la causa de su desaparición en el DRAE. Se trata de un diminutivo más que de un hipónimo o designación de un tipo o género de embarcación, como muestran tanto su presencia en el CDH como su historia lexicográfica, obviamente.
4.2. bucentoro
La historia de bucentoro va de 1534 a 1786 en el CDH y de 1721 (Bluteau) a 1936 (DHLE) en el Tesoro académico. Mientras la forma bucentauro aparece una sola vez en el corpus académico, en 1589, la variante Bucentauro presenta concordancias entre 1861 y 1995. La historia lexicográfica de bucentauro va del Diccionario de autoridades (1726) al DHLE (1936), según el NTLLE.
El DME de 1831 incluye bucentoro (como equivalencia en italiano del español bucentauro, en la página 114 y, como parte de un lema doble —«BUCENTAURO ó BUCENTORO»—, en las «Adiciones y rectificaciones a los artículos del diccionario», página 171 de la numeración que se inicia después del suplemento, pp. 569-584) y trirreme («TRIRREME. s . m . TRIRREMIA . s . f. ant . A. N. Galera de tres órdenes de remos. = Fr . Trireme. = Ing . Trireme. = lt . Trireme », p. 538), pero no trae balsilla, cañamiz, carcoa, carda ni cardita. En estos cinco casos, a diferencia de lo que sucedió con amarrazón, la Academia no «hizo caer en la trampa incluso a[…]l excelente Diccionario marítimo español» (Álvarez de Miranda 1984: 140). Tampoco las incluye el Diccionario español de la lengua franca mediterránea, de Pedro Fondevila Silva, quien solo trae bucentauro: «(*)[1] Embarcación de remo, grande y ostentosa, ricamente adornada, en la cual celebraba el Dux de Venecia su desposorio anual con el mar Adriático. [Lorenzo, 1864]» (2011: 118), junto a dos citas de Duque de Estrada, 1956; además, justo antes, se remite a esta entrada en la variante «Bucentauro(*). V. Bucentoro. [Lorenzo, 1864]». Las dos citas corresponden a las siguientes documentaciones del CDH:
- «Éste es día en que sale todo el Senado de Venecia en una galeaza llamada Bucentoro, en la cual van los forzados, a diez por remo, vestidos de damasco, debajo de cubierta»
- «cubierta de brocado finísimo, guarnecido de oro, y todo de dentro y fuera hecho un ascua de oro, de adonde toma el nombre de Bucentoro y testunzato (o revocado de oro o cubierto)»
Correspondientes a «1607-1645 DUQUE DE ESTRADA, DIEGO, Comentarios del desengañado de sí mismo. Vida del mismo autor [España] [Henry Ettinghausen, Madrid, Castalia, 1982] Novela», que el diccionario murciano identifica como «Duque de Estrada, Diego. Memorias de Don Diego Duque de Estrada. Edición de José María de Cossío y Martínez Fortún. Madrid: Ediciones Atlas, 1956» (2011: 490). El manuscrito puede consultarse en la Biblioteca Digital Hispánica.
En resumen, podemos descartar que Bucentauro y Bucentoro sean fantasmas lexicográficos puestos en circulación por Autoridades en 1726, ya que se trata de un nombre propio de una embarcación, por su uso ceremonial, singular y particular, por lo que se escribe con mayúscula inicial en los Comentarios del desengañado de sí mismo de Diego Duque de Estrada, tanto editados por Cossío y Martínez Fortún (1956) como en la edición de Henry Ettinghausen para Castalia (1982).
4.3. cañamiz
Ningún ejemplo aporta el CDH para cañamiz, recogido solamente, según el NTLLE, en Autoridades (1729), Terreros (1786: «cierto jenero de embarcacion, a modo de fusta, que usan en Indias. Fr. Espece de chaloupe. Lat. Lembus»), Castro y Rossi (1852: «s. m. Especie de chalupa en Indias»), Zerolo (1895: «Mar. Embarcación usada en las Indias») y DHLE (1936). Tanto el histórico («A. Herrera, Hist. Gen. de Indias, décad. 3, lib. 1, cap. 9») como Autoridades («HERR. Hist. Ind. Decad. 3. lib. 1. cap. 9. Otro día llegaron tres navíos del Rey, que llaman Cañamíces, a manera de fustas, con las próas doradas») traen la misma cita de la tercera década (libro 1, capítulo 9) de la Historia general de Indias de Herrera. En definitiva, tanto el histórico de 1936 («A. Herrera, Hist. Gen. de Indias, décad. 3, lib. 1, cap. 9») como Autoridades («HERR. Hist. Ind. Decad. 3. lib. 1. cap. 9. Otro día llegaron tres navíos del Rey, que llaman Cañamíces, a manera de fustas, con las próas doradas») traen la misma cita de la tercera década (libro 1, capítulo 9) de la Historia general de Indias de Herrera, correspondiente a la Historia general de los hechos de los castellanos en las islas i tierra firme del mar oceano / escrita por Antonio de Herrera coronista mayor de su Md. de las Indias…; en quatro Decadas de Antonio de Herrera y Tordesillas (1559-1625), impresa en 1601 y ¿digitalizada en la Biblioteca Digital Hispánica?
El texto de la primera década se incluye en el CDH: «1601 HERRERA Y TORDESILLAS, ANTONIO DE, Historia general de los hechos de los castellanos en las islas y tierra firme. Década primera [España] [Ángel de Altolaguirre y Duvale, Madrid, Real Academia de la Historia, 1934-1935] Historia», pero la cita, al localizarse en la tercera, libro 1, capítulo 9 (Herrera & Cuesta Domingo, 1991: tomo II, 247-249): De lo que sucedió a los que buscaban la especiería y que desampararon a Juan Serrano y que llegaron a Borney (1521), no se recupera, por tanto, del corpus académico: «Otro día llegaron tres navíos del Rey, que llaman cañamices, a manera de fustas, con las próas doradas como cabezas de sierpes, para saber qué navíos eran aquéllos, y qué querían» (Herrera & Cuesta Domingo, 1991: II, 248). No obstante, esa misma forma del plural se documenta dos veces en el CDH:
- «El dia 9 fueron á las naos tres navios del Rey de Borneo, que les llaman Cañamices, y eran como fustas con proas doradas de figura de cabezas de sierpes»
- « y creyeron que eran de mercancías que querían entrar en la ciudad; pero en breve descubrieron mas de ciento y cincuenta cañamices que de dentro iban á las naos, por lo cual se levaron estas con mucha priesa y dieron la vela»
Ambas citas en “1837 FERNÁNDEZ DE NAVARRETE, MARTÍN, Viajes al Maluco de Hernando de Magallanes [España] [Madrid, Imprenta Nacional, 1837] Turismo”, muy posiblemente tomadas de la Historia de Antonio de Herrera y Tordesillas. El encuentro con las naves del rey de Borneo se narra asimismo en la Relación de Pigafetta. La primera cita de Fernández de Navarrete y la de Antonio de Herrera que recogen los diccionarios corresponde a la página 112 en la edición italiana (1800) de la relación de Pigafetta preparada por Amoretti: «Nel giorno seguente il Re di quell’isola mandò alle navi un prao molto bello con prora e poppa fregiate d’oro», a su vez trasladada al francés en la página 138 de la traducción publicada en 1801: «Le jour suivant, le roi envoya aux vaisseaux une assez belle pirogue dont la proue et la poupe étoient ornées d’or». El prao del italiano corresponde con el parao del DME: «s . m . A. N. Segun los diccionarios tenidos a la vista , barco pequeño de las mares de la China é Indias orientales, bastante parecido al junco en su aparejo, con alguna corta diferencia . = Fr. Parao. = Ing . Parao. = It . Parao», mientras que pirogue equivaldría al castellano piragua (DHLE: s. v. piragua).
4.4. carcoa
Tampoco hay ejemplos en el CDH de la forma carcoa, con entradas en Autoridades 1726, las dos primeras ediciones del DRAE (1780, 1783), Terreros (1786), Salvá (1846), Gaspar y Roig (1853), Domínguez (1853 y 1869, suplemento) y Zerolo (1895), hasta el DHLE (1936). En esta entrada, la cita de Autoridades («ARGENS. Maluc. lib. 1. fol. 6. Havían mirado el naufragio y remando en una carcóa llegaron con la presa cierta sobre los que apenas estaban libres de él») corresponde a la Conquista de las Islas Malucas (Madrid: Alonso Martin, 1609) de Bartolomé Leonardo de Argensola (1562-1631), que se encuentra digitalizada en la Biblioteca Virtual del Patrimonio Bibliográfico, con la cita en la página 6 del libro primero:
Al tratarse de un hápax y a la vista del contexto, ¿sería una errata del impreso por canoa?
4.5. carda
En el CDH, tras revisar los 211 casos en 111 documentos del sustantivo lematizado carda, no se ha hallado ningún ejemplo que designe una embarcación, sino diversos instrumentos para cardar o desbastar, así como varios usos en germanía. De acuerdo con los datos del NTLLE, el nombre de embarcación pasa de Autoridades (1729) al DRAE (1780, 1783, 1791, 1803, 1817, 1822, 1832, 1837, 1843, 1852, 1869, 1884, 1899, 1914, 1925 —no en el manual de 1927—, 1936 -usual e histórico-, 1939, 1947 —no en el manual de 1950—, 1956, 1970, 1984, 1992, 2001), Terreros (1786), Núñez de Taboada (1825: «ant. Especie de galeota»), Salvá (1846: «ant. Especie de embarcación semejante a la galeota»), Castro y Rossi (1852: «(Ant.) Segun la Academia, barco semejante a la galeota»), Domínguez (1853: «Mar. ant. Especie de embarcación parecida a la galeota»; Suplemento: «Se llamó en la marina antigua una especie de galeota»; Suplemento, 1869: idem), Gaspar y Roig (1853: «Mar. ant.: especie de embarcación parecida a la galeota»), Zerolo (1895), Pagés (1904), Alemany y Bolufer (1917) y Rodríguez Navas (1918). La acepción «5. f. ant. Especie de embarcación semejante a la galeota» ya no se recoge en el DLE (2014, versión electrónica 23.8.1) y todos los repertorios con autoridades desde 1729 hasta 1936, incluidos Zerolo y Pagés, traen la misma cita: «DOCTR. DE CAB. lib. 1. tit. 8. fol. 33. E dicenles nombres, porque sean conoscidos: assí como caracóes, y bucos, y cardas y tacas, y leños, y halóques, y barcas», como señaló Pedro Álvarez de Miranda que ocurría en el caso de amarrazón: «al prestigio de la Academia —reconocido o no— se añadía en este caso el del aval cervantino, cuya veracidad nadie se molestó en comprobar, y por supuesto el prurito de los lexicógrafos de no ser menos que los demás por lo que a caudal léxico inventariado se refiere» (Álvarez de Miranda, 1984: 140).
4.6. cardita
Algo muy similar ocurre con el diminutivo cardita. El CDH no contiene ningún ejemplo; mientras que el NTLLE registra entradas desde Autoridades (1729) en DRAE (1780: «s. f. d. ant. de carda, especie de embarcación. Navicula», 1783: idem, 1791, 1803, 1817), Terreros (1786: «antic. era una embarcación pequeña, V.»), Salvá (1846: «f. dim. de carda, especie de embarcación»), Domínguez (1853: «s. f. Mol. Género de moluscos de las conchíferas dimiarias, familia de las cardiáceas»; suplemento: s. v. cárdita «Ant. Era una embarcación pequeña»; 1869, suplemento: idem), Gaspar y Roig (1853: «s. f. Zool.: género de moluscos conchíferos…»; 1879, sumplemento: «f. Mol. Género de moluscos de las conchíferas…») y Zerolo, 1895: «—2. Mar. Especie de embarcación antigua. “…a que dicen galeotas é carditas.” (Doctr. de Cab.)». El DHLE1936 trae esa misma autoridad: «Cartegena. Doctr. de Caballeros, lib. 1, tít. 8, ed. 1487, f. 34», como Autoridades: «DOCTR. DE CAB. lib. 1. tit. 8. fol. 34. A estas llaman galéas grandes y menores, a que dicen galeotas y cardítas».
De hecho, carda y cardita se documentan respectivamente en «DOCTR. DE CAB. lib. 1. tit. 8. fol. 33. E dicenles nombres, porque sean conoscidos: assí como caracóes, y bucos, y cardas y tacas, y leños, y halóques, y barcas» / «Cartagena, Doctr. de Caballeros, ed. 1487, p. 86» y «DOCTR. DE CAB. lib. 1. tit. 8. fol. 34. A estas llaman galéas grandes y menores, a que dicen galeotas y cardítas» / «Cartagena, Doctr. de Caballeros, lib. 1, tít. 8, ed. 1487, f. 34». Las citas corresponden al folio XXXIIIv del ejemplar digitalizado en la BDH:
y al XXXIVr:
4.7. trirreme
Por último, en el CDH se encuentran 28 casos de trirreme (lat. trĭ-rēmis «a vessel with three banks of oars, a trireme», Lewis & Short, Perseus Digital Library) en 23 documentos, todos ellos contemporáneos: uno del siglo XIX, 1827, y el resto del XX, entre 1909 y 1995. El NTLLE registra entradas desde Autoridades (1739) en el DRAE (1884, 1899, 1914, 1925, 1927 —manual—, 1936, 1939, 1947, 1950 —manual—, 1956, 1970, 1985 —manual—, 1984, 1989 —manual—, 1992, 2001, 2014), Zerolo (1895, con ejemplo de Pinc.), Toro y Gómez (1901: «m. ant. Mar. Embarcación de tres órdenes de remos»), Alemany y Bolufer (1917), Rodríguez Navas (1918) y Pagés (1931), con el mismo ejemplo que Zerolo de Alonso López Pinciano: «O cuantos embarcó la vana muerte / Este mísero día en su trirreme». Ambos lexicógrafos toman la cita de Autoridades:
TRIRREME. s. m. Embarcacion de tres remos por banda. Es del Latino Trirremis, y tiene poco uso. PINC. Pelay. lib. 6. f. 76.
O quantos embarcó la vana muerte
Este misero dia en su trirreme.
Tampoco, por tanto, el latinismo trirreme, puesto en circulación por la Academia en su primer diccionario, resulta un fantasma lexicográfico, aunque su uso solo se difunde en español durante el siglo XX, según el CDH, y desaparace de los diccionarios hasta que se recupera en la duodécima edición del DRAE (1884):
Trirreme
(Del lat. trirēmis.)
m. Mar. Embarcación de tres órdenes de remos, que usaron los antiguos.
<https://edrae1884.uab.cat/edicion/>
- Conclusiones e hipótesis
No se equivocaban los académicos, pues, al introducir cañamiz, carcoa, carda y cardita como nombres de embarcaciones en el Diccionario de autoridades. No hay, por tanto, fantasmas léxicos o lexicográficos en nuestro pequeño corpus. Evidentemente, ni Bucentoro ni, quizás, balsilla deberían tampoco aparecer como nombres de embarcaciones genéricos o comunes en el diccionario usual; la única excepción posiblemente sería trirreme, por su condición de historicismo.
Esperemos que algún día la[s] recoja el tercer intento —electrónico— de diccionario histórico académico. Pero nada más» (Álvarez de Miranda, 2023: 23). Quizás, eso sí, nos encontremos ante algunas “palabras de diccionario”, como gañil, que no es «una palabra fantasma en español, pues no podría demostrarlo de modo categórico. Pero sí, ante la penuria documental, que estamos ante un caso típico de “palabra de diccionario”, de voz a la que difícilmente alcanza a insuflar vida su reiterada inclusión en ellos (Álvarez de Miranda, 2007: 108).
Las conclusiones en su conjunto se alinean con uno de los objetivos secundarios del DHLE: la elaboración de taxonomías, «que se van construyendo a medida que se elaboran los diferentes artículos» (Campos Souto, 2020: 296) para ir formando una ontología general, denominada DHistOntology (Molina Sangüesa, 2023: 229; Molina Sangüesa, 2022: passim), que dará lugar al tesauro histórico de la lengua española. Esta comunicación pretende contribuir a esa tarea mediante la cuantificación ede hiperónimos e hipónimos a partir del análisis de un clasificador semántico y las voces con él relacionadas en el Diccionario de autoridades (1726-1739). Además, aún quedaría analizar los otros hiperónimos en profundidad para completar este tramo de la ontología del vocabulario histórico del español, lo cual podría arrojar luz sobre las fuentes especializadas empleadas por los académicos para la elaboración del diccionario académico (véase Freixas Alás, 2010: 374; Arribas González, 2024).
Bibliografía
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DHLE = Real Academia Española (2013- ): Diccionario histórico de la lengua española (DHLE). Fecha de consulta: 30/5/2026.
DLE = Real Academia Española (2014): Diccionario de la lengua española, 23.ª ed., Madrid, Espasa. Fecha de consulta: 30/5/2026.
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[1] «Cuando la palabra, acepción o forma ortográfica no aparece en el DRAE, lo indicamos mediante el símbolo (*) colocado a continuación de aquella» (2011: 36).


















